El roble de la Virgen


La tradición popular sitúa la aparición de la Virgen del Patrocinio (Patrona de Pedroso) en un Roble de más de 500 años de antigüedad que se encuentra, o mejor dicho se encontraba, en el camino de las Viñas, pero nada sabemos de esto como no sea la cancioncilla que dice: "La Virgen del Patrocinio ni es comprada ni en vendida, que es bajada del Cielo y en el Roble aparecida". Tiene en su tronco una fotografía de la Virgen que muy venerada y visitada por los habitantes del pueblo.

Hace unos años apareció en el suplemento del periódico “El País” un artículo en el que nos lo bautizaron como 'El roble de la lluvia' donde llegaron a conclusiones erróneas en sus entrevistas o simplemente titularon el artículo con lo que más les chocó. Está bien que hayamos salido en la prensa, esto nos puede ayudar a valorar un poco más lo que tenemos pero creo que lo que tenemos es suficientemente importante sin tener que recurrir a costumbres que nos son ajenas.

Como muy bien dice el artículo, “El Roble de la Virgen” es un quejigo, su nombre científico es Quercus faginea. En el libro “Árboles singulares de la Península ibérica” está recogido y catalogado. Allí se dice que es un ejemplar suelto, lo cual no es del todo cierto pues unos metros más arriba hay otros, más jóvenes y menos majestuosos, que no impresionan tanto pero que son de la misma familia.

El quejigo es un árbol que no se suele hacer demasiado grande, raramente sobrepasa los 20 metros, de hecho El Roble de la Virgen tiene unos 18 metros, lo que nos indica que prácticamente ha alcanzado su límite. Las formas de las copas suele variar dependiendo de la exposición o de la compañía, si se encuentran solos la copa tiende a ser ovalada paro si se encuentran formando un bosque tiende a ser más alargada.

Si preguntamos a los más mayores del pueblo sobre El Roble de la Virgen casi todos nos dirán que siempre lo han conocido así. Tienen toda la razón pues nos encontramos ante un ejemplar de avanzada edad, lo que quiere decir que ha alcanzado su máximo esplendor.

Cuántas veces nos habremos preguntado ¿quién plantó ese roble y cuáles fueron las razones que le llevaron a ello? Posiblemente no lo plantó nadie con una intención concreta.

Hay que pensar que hace bastantes años gran parte de la zona fue un bosque de roble similar a lo hoy es El Rebollar, pero con los árboles más aclarados. Suponemos que cuando aumentó la necesidad de tierra, pastos, madera y leña se taló a matarrasa. Este fenómeno no está claramente documentado pero por situaciones parecidas lo más probable es que ocurriera hace unos siglos, es decir entre el XV y el XVI. Por lo tanto El Roble sería un superviviente de aquel bosque

Los pedrosiños de aquel tiempo talaron aquellos bosques por unas necesidades concretas, hoy aquellas necesidades han desaparecido pero también lo ha hecho el bosque.

Pero todo lo que estamos contando es ya historia, pues hace unos pocos años, la acción de algún desaprensivo ha hecho que este ancestral árbol desaparezca. Permitidme que estas líneas sean un homenaje al roble que tantos pedrosiños han visto y admirado durante sus vidas.